Los interesados en el libro contactar con: imseingenieria@gmail.com

domingo, 17 de noviembre de 2019

Aparamenta de Subestación: Bobinas de impedancia



Aparte de sus aplicaciones en los circuitos de alta frecuencia,

Ver posts:

Protección por sistema de onda portadora o carrier (Parte 1ª)
Protección por sistema de onda portadora o carrier (Parte 2ª)

las bobinas de impedancia, en distintas formas, tienen también multitud de usos en las redes industriales de baja frecuencia.

Entre otras citaremos las siguientes:

1.° Bobinas de impedancia para la protección contra sobretensiones:

Como bobinas donde se reflejan las ondas de frente escarpado, procedentes de la línea, evitando su llegada o atenuando el efecto de las mismas sobre los devanados de las máquinas y transformadores (figura 1a). La energía de la onda vagabunda se disipa en los conductores de la línea misma o a través del arco de descarga en los pararrayos. Son de temer en algunos casos la producción de oscilaciones. Se construyen con núcleo de aire para que el flujo se mantenga a la frecuencia elevada que representa el frente de la onda.


Figura 1. Bobinas de reactancia para la protección contra las ondas de frente brusco. 
a. Montaje. b. Un tipo de construcción

Van en serie con la línea, y para que no introduzcan sensibles caídas de tensión en servicio normal, el coeficiente de autoinducción debe ser muy pequeño: por ejemplo,  0,1 milihenrio en líneas de 10 kV, ó 0,8 milihenrios en las de 100 kV. La figura 1b muestra una de estas bobinas instalada en una torre de alta tensión.

ABB también instala estas bobinas de impedancia en los aisladores de los transformadores de distribución, lo que les proporciona una mayor protección frente a transitorios con valores de dV/dt elevados que puedan llegar a los devanados.


Figura 2: a) Concepto de un dispositivo en serie que protege el transformador de distribución
frente a dV/dt elevadas. b) Borna de transformador ABB con filtro SmartChoke integrado

Los parámetros de la bobina de impedancia encapsulada en el aislador pasante del transformador relleno de epoxi se eligen de forma que se pueda utilizar el mismo aislador para proteger todos los tamaños típicos de transformadores de distribución que trabajen en subestaciones montadas en postes en redes de distribución.


Figura 3: Transformador resistente frente a valores de dV/dT elevados protegido con SmartChoke de ABB

La utilización de una bobina de impedancia aguas arriba del equipo que se desea proteger se ha mostrado como una alternativa interesante a la realización de un nuevo diseño completo del mismo equipo. Aunque las bobinas de impedancia reducen el valor de dV/dt y también el valor de pico de la onda de frente cortada, hay que señalar que la función principal del dispositivo de protección es reducir el valor dV/dt de un transitorio producido por una sobretensión causada por un rayo. Por lo tanto, es complementaria de la protección contra sobretensiones estándar proporcionada, por ejemplo, por descargadores o supresores de óxido metálico.


Figura 4: Comparación ABB entre distintos escenarios de protección contra sobretensiones atmosféricas

2.° Bobinas de impedancia para protección contra cargas estáticas:

Como bobinas de gran reactancia, derivadas entre los conductores de línea y tierra, generalmente en serie con resistencias amortiguadoras (figura 5). Son meros autotransformadores de núcleo magnético, en aceite, y relación 1/1, una veces independientes y otras con núcleo de columnas trifásico. Empleando la última disposición, más económica, y al objeto de evitar que en el caso de tomar tierra uno de los conductores activos la corriente de corto circuito Icc, tenga carácter magnetizante, que elevaría la tensión de los devanados correspondientes a las otras dos fases hasta un valor cerca del de la tensión de línea, se adopta la conexión zigzag. Dicha corriente Icc, se distribuye así entre las tres fases y las f. m. m. de cada media columna, y se opone a la de la otra mitad, como muestra la figura 5. 



Figura 5: Bobina de puesta a tierra


Los devanados deben preverse para soportar la intensidad eficaz máxima posible Icc/3 durante un tiempo que varía de 30 a 60 segundos.

Las resistencias amortiguadoras pueden colocarse también entre la línea y los devanados de la bobina de impedancia. Deben identificarse con estas bobinas, las que se proveen para puesta a tierra de los circuitos o líneas sin neutro físico.

3.° Bobinas de choque para la protección contra cortocircuitos.

Cuando la impedancia de los transformadores en caso de cortocircuito es muy baja, llegan a provocarse corrientes tan intensas que, especialmente por sus efectos mecánicos, son destructoras para los devanados, aparte del encarecimiento y fácil deterioro que producen en los interruptores automáticos de protección. Al objeto de disminuir tales riesgos e inconvenientes, se complementa la impedancia propia del transformador, añadiendo, en serie con la línea, bobinas de choque (figura 6) capaces de limitar la tensión de corto circuito del conjunto hasta límites más aceptables (un 8 ó 10 % y aún más en algunas instalaciones, según las condiciones económicas, el sistema de construcción de los transformadores e interruptores, y los medios de que se disponga para compensar la variación del voltaje con la carga en funcionamiento normal). Algunos servicios, hornos de arco, por ejemplo, originan cortos circuitos momentáneos tan frecuentes que es necesario proveer caídas hasta de un 33 % para asegurarse incluso contra el calentamiento excesivo de los devanados. 


Figura 6: Bobina de choque limitadora de cortocircuitos en un transformador

Estas bobinas, no suelen llevar núcleos magnéticos o, en todo caso, se disponen amplios entrehierros que impidan la saturación del circuito recorrido por el flujo. Van montadas al aire o en aceite, y a veces dentro de la misma caja del transformador, como elemento independiente o con el núcleo, a modo de prolongación del núcleo del transformador.

En las bobinas con núcleo de aire sumergidas en aceite, el circuito magnético se cierra en parte por la cuba metálica del transformador, lo que añade pérdidas en ocasiones considerables y disminuye a la vez la impedancia prevista. El cálculo siquiera aproximado de estas influencias es imposible, debiendo atenerse para ello a la experiencia adquirida en construcciones anteriores.

Cuando el aceite se refrigera por circulación de agua mediante un serpentín de cobre instalado en la parte superior de la cuba, se aprovecha el circuito eléctrico del serpentín al objeto de localizar en él las pérdidas, y entonces pueden llegar a evaluarse dentro de ciertos límites la cuantía de ellas y el efecto de estas « espiras de sombra » sobre la impedancia de la bobina.

4.° Bobinas Petersen.

Tienen por objeto hacer que la impedancia, ordinariamente normal, de las líneas, sea en las condiciones de corto circuito muy elevada, y su principal ventaja consiste en que las averías de este tipo con carácter transitorio no influyen gravemente sobre la instalación y se evita la desconexión automática del sector afectado.

Las bobinas se instalan entre el centro de la estrella del transformador y la toma de tierra (figura 7), y su reactancia se halla casi sincronizada con la capacitancia, respecto a tierra, de los conductores de la línea. El coeficiente de autoinducción L en henrios debe ser aproximadamente tal que: 


ω = 2 π f, la pulsación correspondiente a la frecuencia f de la red C, la capacidad equivalente a la de un conductor simple, en faradios.

En caso de arco a través de un aislador, se forma un circuito antirresonante constituido por la bobina Petersen y la capacidad de la línea, cuya alta impedancia limita la corriente suministrada por el generador o transformadores.

Estas bobinas se construyen con núcleo de aire o de hierro y refrigeración natural o en aceite. Cuando se emplea núcleo de hierro, la reactancia se hace ligeramente superior a la de sintonía y la saturación producida por la corriente de cortocircuito disminuye el coeficiente de autoinducción hasta un valor que conviene a la condición de resonancia.


Figura 7: Bobina Petersen

La conveniencia de emplear bobinas Petersen ha sido siempre muy discutida entre los ingenieros encargados de la explotación de redes.

En América, aproximadamente el 70 % de las faltas totales por descargas a tierra han sido equilibradas con bobinas Petersen sin necesidad de llegar al accionamiento de los disyuntores automáticos. La capacidad de las líneas respecto a tierra se mide por la corriente capacitiva con los extremos de la red a circuito abierto, y cada bobina se prevé para la corriente máxima durante 10 minutos de funcionamiento. Un reté de tiempo las pone en corto circuito al objeto de provocar la acción de los interruptores automáticos si la avería persiste más de lo previsto.

5ª Bobinas de reactancia limitadoras de intensidad. Ejemplo de cálculo

Ver post: 





FUENTE:

Sobrevivir a un rayo (Revista ABB 1/11)


POST RELACIONADO:


















sábado, 16 de noviembre de 2019

Aparamenta de Subestación: Cables y postes pararrayos



Los efectos perjudiciales de las caídas de rayos atmosféricos no podrán evitarse totalmente ni por razones técnicas ni económicas. Por lo tanto, no puede exigirse una determinada instalación de pararrayos. De acuerdo con los ensayos realizados con instalaciones piloto, mediciones, observaciones y experiencias adquiridas a lo largo de muchos años, los rayos pueden evitarse con gran posibilidad de éxito mediante los sistemas descritos a continuación.

Los descargadores de sobretensión generalmente sólo se encargan de proteger la instalación contra sobretensiones de entrada, procedentes de descargas atmosféricas.

Ver post: “Elección de autoválvulas de Óxido de Zinc (ZnO) en líneas de Alta Tensión” en el siguiente link:

Como medida protectora contra los rayos en una instalación al aire libre, podrán montarse cables de protección (cables de guarda) o barras de recogida de dichos rayos sobre los pórticos de arriostramiento de los embarrados ómnibus de subestaciones (ver foto de cabecera) y de las líneas aéreas, pudiendo hacerse necesaria para estos casos un tipo especial de estructuras. Los cables pararrayos de las líneas aéreas de entrada terminan en las estructuras de arriostramiento de la instalación al aire libre.

Los cables de guarda y los postes pararrayos deberán ser resistentes a la corrosión (p. ej., cables de Al/St, o bien tubos de acero cincados al fuego o también aceros redondos).

Las instalaciones de puesta a tierra necesarias para la protección contra los rayos atmosféricos deberán montarse según lo indicado en la norma IEC 60099-8, debiendo considerarse especialmente los requisitos respecto a la protección contra los rayos atmosféricos en las instalaciones ubicadas al aire libre (p. ej., el arco eléctrico de retorno).

Los métodos descritos a continuación para determinar los márgenes de protección en las instalaciones de distribución son válidos para instalaciones pararrayos de una altura de hasta 25 metros. En alturas por encima de los 25 metros se reduce el espacio de protección.

a) Cables pararrayos o de guarda

La zona de protección, que deberá incluir todos los aparatos así como también los transformadores, se determina según la figura 1, y de acuerdo con los diagramas de las figuras 2 y 3.

La sección de la zona de protección a lo largo de un cable pararrayos estará limitada, según la figura 1a, por un arco cuyo centro M dista, tanto del suelo como del cable pararrayos B, el doble de la altura del propio cable pararrayos H. Este arco toca el suelo a una distancia √3 · H desde el pie del cable pararrayos.

El ángulo entre las tangentes en las dos líneas de limitación tiene en su punto de intersección 2 x 30°. Si en casos extremos es exigido un ángulo de aprox. 2 x 20°, deberá escogerse la distancia 1,5 H en lugar de la 2 H.

La sección de la zona de protección para dos cables pararrayos, cuya separación mutua es de C ≤ 2 · H, se encuentra indicada en la figura 1b. Las líneas de limitación exterior van como en el caso de un solo cable pararrayos. La sección de la zona de protección entre los dos cables pararrayos B queda limitada por un arco cuyo centro M, está a una altura 2 · H (doble de la del cable pararrayos al suelo) y en el centro entre ambos cables. Su radio R equivale a la distancia entre los cables pararrayos B y el punto central M1.

De las figuras 2 y 3 se podrá deducir la altura N del cable pararrayos. Las curvas indicadas en la figura 2 muestran la sección de la zona de protección para un cable pararrayos.

Mediante las curvas de fa figura 3 se determina la zona de protección para dos cables pararrayos.

La disposición de los cables pararrayos para una instalación de 245 kV al aire libre está indicada en la figura 1c. La línea de demarcación de la zona de protección deberá ir por encima de las instalaciones conductoras de tensión.




Figura 1:

Sección de la zona de protección con cables:
a) Sección de la zona de protección con un cable pararrayos; b) sección de la zona de protección con dos cables pararrayos; c) disposición de los cables pararrayos y de la zona de protección en una instalación de distribución al aire libre; B: cable pararrayos; H: altura del cable pararrayos; 2H: altura doble del cable pararrayos; M-M1: centro del arco- Radio para M1-B; C: separación horizontal de los cables pararrayos.

Ejemplo:

Un aparato se encuentra instalado con una separación L = 12,5 m en relación con el cable pararrayos, con una parte bajo tensión a una altura h = 9,0 m. El cable pararrayos deberá ser dispuesto a una altura H = 23,0 m (Figura 2).

Figura 2:


Plano en sección de la zona de protección para un cable pararrayos:
B: cable pararrayos; altura del cable pararrayos; A: pieza o elemento conductor de tensión: L = separación del cable pararrayos; h: pieza conductora de tensión por encima del ras del suelo; 2H: altura doble del cable pararrayos; M: centro del arco.

Ejemplo:

Un aparato se encuentra instalado al aire libre entre dos cables pararrayos, los cuales están distanciados c = 26,5 m; el elemento conductor de tensión está a una altura h = 10,0 m por encima del ras del suelo. El cable pararrayos deberá estar a una altura H = 15,0 m (fig. 3).

Figura 3:

Plano en sección de la zona de protección para dos cables pararrayos:
B: cable pararrayos; H altura del cable pararrayos. A: pieza o elemento conductor de tensión; C: separación de los cables pararrayos; h: altura de la pieza o elemento conductor de tensión sobre el ras del suelo; 2H: altura doble del cable pararrayos; M: centro del arco para la limitación exterior; M1: centro del arco para la limitación central, R: radio entre M1 y B.

b) Postes pararrayos

La zona de protección formada por postes es, a la misma altura, mayor que con los cables, de acuerdo con las experiencias y las observaciones efectuadas. Un poste pararrayos forma una zona de protección cónica, la cual es limitada por un arco en el plano de sección, según la fig. 4a, y cuyo centro M estará a una distancia tres veces la altura H del poste, tanto desde el suelo como de la punta del pararrayos. Este arco es tangente al suelo a una distancia √5 · H desde el punto del pie del poste pararrayos.


Figura 4:

Plano en sección del espacio de protección mediante postes pararrayos:
a) sección de la zona de protección con un solo poste pararrayos; b) sección de la zona de protección con dos postes pararrayos; B: punta de los postes pararrayos; H: altura de los postes pararrayos; 3H: altura triple de los postes pararrayos; M-M1: centro del arco: R: radio para M y B; C: separación horizontal de los postes pararrayos.

Entre dos postes pararrayos, entre los cuales existe una distancia ≤ 3 · H, se forma una zona protegida, la cual, en el plano de sección mostrado en la fig. 4b, está limitado por un arco circular, con radio R y su centro M1 a una distancia 3H, pasando a través de la punta superior de los postes.

La altura H de los postes pararrayos puede calcularse con los diagramas de las figs. 5 y 6. Las curvas en la fig. 5 muestran la zona protegida por un poste pararrayos; las curvas de la fig. 6, la zona protegida por dos postes pararrayos.

Ejemplo:

Un aparato de distribución está situado a una distancia L = 8,0 m del poste pararrayos; la parte bajo tensión está a una altura h = 6,0 m, sobre el suelo. El poste debe tener una altura H = 13,0 m.


Figura 5:

Plano en sección de la zona protegida por un poste pararrayos:
B: punta de los postes; H: altura de los postes; A: parte activa; L: distancia de la parte activa al poste pararrayos; h: altura de la parte activa sobre el suelo: 3H: tres veces la altura del poste; M: centro del arco circular.

Ejemplo:
Un aparato de distribución está situado entre dos postes pararrayos, separados entre sí por una distancia C = 56.0 m; la parte bajo tensión está a una altura h = 10.0 m sobre el suelo. Las barras pararrayos deberán tener una altura de H = 19,0 m (v. Figura 6).


Figura 6:

Plano en sección de la zona de protección formada por dos postes pararrayos:
B, punta de los postes. H, altura de los postes; A, parte activa; C, distancia horizontal entre los postes pararrayos; h, altura de la parte bajo tensión sobre el suelo; 3H, tres veces la altura de los postes pararrayos; M, centro del barco que limita la parte exterior; M1, centro del arco que limita la parte central o intermedia; R. radio M1B.

El ancho Lx de la zona protegida (a una cierta altura hx) de la zona entre dos postes pararrayos, puede determinarse aproximadamente por las figs. 7a y 7b y las curvas de la fig. 7c.

Ejemplo:

Un aparato de distribución se encuentra situado en la zona entre dos postes pararrayos a una distancia Lx = 6,0 m del eje de los postes; la parte bajo tensión se encuentra a una altura hx = 8,0 m sobre el suelo. Con una distancia entre postes de C = 40,0 m. la altura de los postes debe ser H = 18,5 m (fig. 7).



Figura 7:

Zona de protección, fuera del eje, de dos postes pararrayos:
B, punta de los postes pararrayos; H, altura de los postes pararrayos: A, elemento conductor de tensión; C, separación de los postes pararrayos; h, altura mínima del espacio de protección, en el centro, y entre dos postes pararrayos; h, altura sobre el suelo de la pieza o elemento conductor de tensión; L, distancia de la pieza o elemento conductor de tensión al eje de los postes pararrayos; 3H, tres veces la altura de los postes pararrayos: M1, centro del arco para la limitación entre las barras pararrayos; M, centro del arco para la limitación exterior; R, radio M1-E; rx, radio para la limitación exterior a la altura hx.



BIBLIOGRAFÍA:


BBC: Manual de las instalaciones de distribución de energía eléctrica




domingo, 10 de noviembre de 2019

Controles y Verificaciones eléctricas en Subestaciones (y Parte 4ª)




Continuación del post: Controles y Verificaciones eléctricas en Subestaciones  (Parte 3ª)


4.4.- Aisladores

4.4.1.- El problema de la contaminación ambiental en los aisladores

Los contaminantes que contiene el aire son perjudiciales potencialmente, cuando se les permite acumularse sobre los aisladores de líneas y sobre las bornas de los equipos, pudiendo causar corrientes excesivas de fuga, descargas y deterioros. Las empresas distribuidoras e industriales con subestaciones de potencia a la intemperie están presentando cada vez más atención a este problema.

Las pruebas de control demuestran que los contaminantes conductores, tales como el polvo de carbón, las cenizas, partículas metálicas y algunos productos cerámicos, reducen la resistividad de la superficie del aislador cuando se acumulan sobre él, el resultado es el siguiente: Fugas excesivas, Descargas, Interrupciones del servicio, Horas extraordinarias del personal dedicado a la conservación, etc... Los contaminantes no conductores son también causantes de averías, cuando la humedad es alta, alguno de estos factores como el polvo industrial, cemento, etc..., absorben el agua, la conductividad aumenta y tiene lugar una fuga de corrientes superficial en los aisladores con posible avería.

El quitar dichos depósitos antes de que se produzca una avería es otro problema de la conservación, cuando forman una costra sobre los aisladores, hay que desenergizar las líneas y proceder a limpiezas periódicas con tal frecuencia que resultan antieconómicas para la empresa.

4.4.2.- Medida de la contaminación depositada en aisladores

Estas medidas tratan de determinar el momento en que la contaminación depositada en el aislador puede alcanzar un valor peligroso, teniendo en cuenta no sólo el tipo de contaminante sino la incidencia atmosférica y geográfica de la subestación. Para ello, se pueden tomar muestras sucesivas de la contaminación depositada y prever su evolución, lo que no siempre es fácil, o medir el número y amplitud de las descargas superficiales mediante un equipo apropiado, cuya información se procesa y registra de forma continua mediante PC.

4.4.3.- Soluciones alternativas al problema de la contaminación ambiental en aisladores.

Los métodos más utilizados internacionalmente son:

  • El sobreaislamiento de aisladores.
  • Lavado de aisladores.
  • Empleo de grasas hidrófobas.
  • Uso de aisladores con capa semiconductora.
  • Eliminación de la fuente de contaminación.

El último método solo es posible aplicarlo cuando el tipo de contaminante es industrial y, además, se justifica económicamente.

4.4.3.1.- Lavado de aisladores

El método de lavado de aisladores puede aplicarse con el sistema energizado o desenergizado. Con sistema desenergizado solo es justificable en subestaciones coincidiendo con el periodo de mantenimiento capital de la misma, o en el caso que no es posible aplicar otro tipo de método por razones técnicas, o cuando las características adhesivas del contaminante exijan el uso de lavado con soluciones químicas para recuperar el aislamiento.

La técnica de lavado del aislamiento con la línea energizada, comúnmente llamado “lavado en caliente”, es de gran uso a escala internacional y fue utilizado por primera vez en Australia por, el año 1932 en líneas de 33Kv. Donde el lavado natural no eliminaba el contaminante depositado en el aislamiento. Posteriormente esta técnica se amplió al resto de los países.

Este método consiste en aplicar al aislamiento un chorro de agua a presión o elementos no conductores suaves (como la fibra de maíz) para con esa acción eliminar el contaminante depositado en la superficie de los aisladores. Estos métodos se consideran de gran efectividad para lograr eliminar los contaminantes. En el caso del agua a presión para aquellos contaminantes de poca adherencia a la superficie del aislamiento o de alta solubilidad en agua, como pueden ser las sales, mientras que el otro que es un lavado de superficie con arena, muy utilizado en la limpieza de buques, edificios, etc., permite eliminar de la superficie del aislamiento contaminantes que tienen una alta adherencia en la superficie del aislador, como son el cemento o contaminantes provenientes de industrias químicas o derivados del petróleo.



Figura 31: Limpieza de aisladores con chorro de agua a presión

4.4.3.2.- Uso o empleo de grasas hidrófobas

Esta es una de las medidas más usadas.


Figura 32: Limpieza y tratamiento de aisladores con grasa hidrófoba

La solución a este problema de eliminación de corrientes superficiales de fugas en los aisladores, se realiza a base de compuestos siliconados, que no evitan que los contaminantes aéreos se depositen sobre los aisladores, pero proporcionan a los mismos una superior resistencia superficial, evitando la formación de películas continuas electrolíticas de agua en el aislador, también absorben los contaminantes disponiéndolos dentro de su cuerpo no conductor, eliminando la formación de sendas para la descarga eléctrica, no dejando hacer incrustaciones que dañen a la porcelana y facilitando la limpieza aún con los más fuertes contaminantes.

Un criterio para definir la vida útil de la grasa de silicona es difícil, sobretodo porque depende mucho de las condiciones ambientales. No obstante, existen algunos aspectos que pueden ayudar a definir cuando la grasa esta ya para cambiarse, como son el estado y el grueso del recubrimiento, nivel de descargas detectado y nivel de radio interferencia.

En estudios que se han realizado, se ha demostrado que para condiciones severas de contaminación marina, la vida útil, de la grasa esta del orden de 8 a 12 meses, mientras que cuando se trata de contaminación industrial severa o marina moderada, el tiempo de la vida útil es del orden de los 2 a 3 años, así como si la contaminación es solo industrial, pero moderada el tiempo de la vida puede ser de 3 a 4 años.

El principal inconveniente de este método es, además de los altos costos de las grasas, es la necesidad de monitorear continuamente el estado del recubrimiento y la necesidad de desenergizar el sistema tanto para su aplicación como para su remoción.



Figura 33: Aumento de la resistencia de aislamiento de la superficie de los aisladores
con el tratamiento de silicona


4.4.3.3.- Uso de aisladores con capa semiconductora

Es un método que trabaja sobre la inhibición de las descargas superficiales, actuando sobre uno de los elementos principal del proceso: la corriente de fuga en la superficie del aislador.

Estos aisladores tienen un diseño especial, basado en el recubrimiento de su superficie por una capa sobre la base de elementos semiconductores, lo que permite mantener una corriente de fuga fija, del orden de 1 mA. La circulación de esta corriente hace subir la temperatura en la superficie del aislador lo que provoca, ante condiciones de humedad en la capa de contaminantes, un secado más rápido de la misma.

Aunque este proceso es beneficioso no limita la formación de bandas secas, pues la condición de reforzamiento de campo eléctrico en zonas más agudas o estrechas del aislador hace que en esas zonas el secado sea más intenso; no obstante, la presencia de dos capas con características resistivas, la de contaminación, con altos valores resistivos, y la semiconductora, de menor valor resistivo, conectadas técnicamente en paralelo a la superficie del aislador, hace que la resistencia equivalente que ve la tensión aplicada a los extremos de la banda seca sea mayor, por lo que inhibe la formación de la descarga superficial.

Este tipo de aislador ha ido cambiando el elemento semiconductor a lo largo de su uso; primero fue utilizando el óxido de hierro, el cual fracaso pues presento problemas de corrosión electroquímica. Un segundo material usado fue el óxido de titanio, el cual fue muy sensible a las descargas parciales, siendo el que mejor resultado ha ofrecido el óxido de estaño enriquecido con antimonio.

Estos aisladores  además de su uso para actuar contra efectos de la contaminación, tienen la ventaja de mejorar la distribución de tensión en la cadena aislante, pero como desventaja poseen la de ser más caros que los aisladores normales, su corta vida útil y las pérdidas de energía que trae su principio de funcionamiento.

4.4.3.4.- Sobreaislamiento

Es una medida muy empleada durante muchos años para disminuir las pérdidas que se asocian a los fallos por acción de la contaminación, aunque la misma no trabaja sobre la inhibición del proceso, sino que va a la búsqueda de incrementar la longitud de fuga del aislamiento de forma que aún, en presencia de bandas secas, no es posible que ocurra la descarga parcial que inicie el proceso de fallo. Esta medida tiene la necesidad de realizar un estudio inicial de coordinación del aislamiento, ya que al sobre aislar el aislamiento exterior, puede sobrepasar los niveles de coordinación diseñados en la línea y en sus equipos, lo que provocaría en determinadas condiciones, que estos equipos fallaran por esfuerzos dieléctricos.

La aplicación de cada método para combatir la contaminación, inhibir el proceso de las bandas secas o de la descarga, requiere un análisis técnico-económico que diga la última palabra en lo relacionado a la decisión a tomar.

4.5.- Pararrayos de ZnO

4.5.1.- Medida de la corriente de fuga

Los pararrayos se encuentran sometidos durante el servicio a la influencia de diferentes sobretensiones, tanto temporales como de maniobra y atmosféricas, que envejecen sus componentes y pueden causar su avería. La evaluación del estado de los pararrayos de ZnO, puede hacerse a partir de la medida y control de la componente resistiva de la corriente de fuga que les atraviesa de forma permanente durante el servicio normal.

Más información en el siguiente post: “Elección de autoválvulas de Óxido de Zinc (ZnO) en líneas de Alta Tensión”:

4.6.- Transformadores de medida

Los transformadores de medida realizan la doble función de transformar una magnitud primaria (intensidad o tensión) en otra secundaria normalizada, fácil de ser registrada o utilizada para medida o protección, evitando el peligro que ocasionarían las primeras por sus elevados valores.

Como elementos íntimamente relacionados a los relés, amperímetros, contadores de energía, etc..., el mal funcionamiento o mala instalación, así como cualquier avería de los transformadores de intensidad y tensión, inutiliza los sistemas de protección y control de la instalación, dejando a la misma en condiciones de riesgo ante fallos en la red. Los problemas principales suelen ser: imprecisión en la reproducción de la magnitud primaria, aislamiento y calentamiento, siendo secundario lo concerniente a la protección de los instrumentos de medida contra sobretensiones y cortocircuitos primarios.

La frecuencia de la revisión depende de las condiciones de trabajo de los transformadores, importancia de los elementos conectados a ellos y lugar de emplazamiento de los mismos.

Una vez al año cuando menos deberá realizarse una verificación general de estos transformdores y del cableado que parte de los mismos, así como el control de características, inyectando por primario la magnitud y múltiplos que figuran en placa y midiendo tensión e intensidades a la salida del transformador, en aparatos de medida y comprobando en bornes de las protecciones; medición de aislamientos de sus devanados comparando con los archivos realizados, ensayo de rigidez dieléctrica, comprobación de que la temperatura de trabajo es la normal y que no se eleva en los puntos de conexión a la línea. Observación de niveles y fuga de aceites en los que posean y estado del mismo en cuanto a rigidez dieléctrica, color, depósito de lodos, etc... Limpieza en general, observación de grietas, presencia de puntos de oxidación, repaso de tornillería.

Comprobación de que la relación de transformación, ángulo de fase y errores, se encuentran dentro de los límites impuestos por el fabricante, dentro de una zona de funcionamiento delimitada por el reglamento; capacidad adecuada, factor de sobrecarga, puesta a tierra, comprobación de polaridades y conexionado correcto, etcétera...

4.6.1.- Medida de clase de precisión en TT’s capacitivos

Si bien con el tiempo, la precisión en los transformadores de medida puede verse alterada, en los transformadores de tensión capacitivos se producen con mayor frecuencia variaciones en la relación de transformación debido a la modificación del valor de la capacidad de los condensadores que constituyen el divisor de tensión.

La determinación del error de relación de transformación y de ángulo se realiza por comparación de las medidas de tensión registradas, con otro transformador usado como patrón.


Figura 34: Esquema de conexiones para la medida de la relación de transformación
en un transformador de tensión con la unidad CPC 100

Para saber más, ver posts:
“Control y pruebas en transformadores de tensión (TT) e intensidad (TI)” en el siguiente link:

4.7.- Medida del ruido y vibraciones

Estas medidas son útiles para la detección de fallos incipientes en equipos que contengan piezas mecánicas en movimiento o sometidas a vibración por rozamiento con fluidos, campos magnéticos alternos, etc...

4.8.- Equipos de protección y control

La función de los relés de protección consiste en producir la rápida separación del servicio de cualquier elemento de un sistema de potencia cuando aquel sufre un cortocircuito o cuando comienza a funcionar de cualquier forma anormal que pueda causar daños o interferir el funcionamiento eficaz del resto del sistema, proporcionando además una indicación de la ubicación y tipo de avería. Si estos dispositivos se encuentran estropeados o ineficaces solo cabe esperar, más pronto que tarde, graves daños en la instalación con las consecuencias añadidas por la falta de producción y del lucro cesante.

Es preferible prescindir de los sistemas de seguridad si estos no se mantienen
en perfectas condiciones de servicio.

De esta norma elemental de seguridad, se deduce que sin el mantenimiento, las protecciones  mal concebidas o inoperantes, inducirán a un falso sentimiento de seguridad  cuyo riesgo es más elevado que el no disponer de ellas.

Es por tanto, necesario cuando menos, la verificación general de los relés de protección al considerar que la mayoría son de precisión, una vez al año, recomendando una prueba manual cada cierto tiempo. Todos los relés, cualquiera que sea su tipo, deben inspeccionarse minuciosamente siempre que haya motivos para dudar de su exactitud y ajuste.

Los relés según su principio de funcionamiento, atracción electromagnética, inducción y estáticos, deben comprobarse y confeccionar sus curvas de retardo de tiempo según sus tipos y especificaciones del fabricante. Realizado el tarado de acuerdo al estudio de selectividad adoptado y en función de la capacidad de producción y transformación, según el registro de intensidad y tensión realizados. 


Figura 35: Prueba de relés de protección con equipo CMC 356 de Omicron


Los relés que dispongan de indicadores propios de funcionamiento, se les comprobará su estado y si sus bobinas tienen capacidad de corriente adecuada para funcionar eficazmente con la mínima corriente de disparo disponible. Se realizaran pruebas de aislamiento del sistema de control, un ensayo de rigidez dieléctrica permite detectar deterioros. Se comprobará que el funcionamiento sea silencioso, examinando si tiene piezas flojas que al moverse causen vibraciones, asegurando su apriete. Todas las conexiones deben estar intactas y bien ajustadas. Se realizaran pruebas a los interruptores automáticos a través de los relés, para obtener su tiempo total de disparo y siguiendo en los respectivos esquemas el proceso de señalización.

Para saber más, ver post:
“Ensayos generales de relés de protección” en el siguiente link:




FUENTES:

OMICRON: Entrenamiento CPC 100 – CP TD1
CIGRE: Mantenimiento de transformadores de potencia (R. E. Álvarez, Miguel del Pozo)
RED ELÉCTRICA: Técnicas de mantenimiento predictivo aplicadas en subestaciones de AT. (Ignacio González Azcona, Francisco Borrás Martin).